Evo Morales: “El zorro del desierto”

IMAGEN DE PERFILChristian Slater Escanilla.

Coronel (R).

Canchas Blancas es una localidad boliviana que se encuentra aproximadamente a 300 kilómetros de la ciudad de Calama. Un recorrido que se puede hacer en vehículo en 4 o más horas. Por este mismo lugar cruza la antigua línea férrea concebida para conectar, en territorio chileno, Antofagasta con Ollagüe. Una red ferroviaria para trenes de carga, que permite enlazar con Bolivia y Argentina y que tuvo su mayor auge durante la época del “oro blanco”, el salitre.

Localidad escogida por Evo Morales para sellar su maniobra de “Decepción o Engaño”. Una estrategia concebida al más puro estilo de la II Guerra Mundial. Al respecto, interesante resulta saber que las tres etapas de una operación de decepción o engaño son: primero, ocultar la realidad; segundo, ofrecer una versión que favorezca los objetivos deseados; tercero, conseguir que el adversario reaccione conforme a nuestros propios intereses. Revisemos rápidamente, sin entrar en vericuetos:

1° “Ocultar la realidad”: el verdadero objetivo de la demanda de Evo Morales son ganar las próximas elecciones presidenciales del 2019.

2° “Ofrecer una versión que favorezca los objetivos deseados”: victimizarse y desconocer la existencia del tratado de 1904.

3° Conseguir que el adversario reaccione conforme a sus propios intereses: Obligó a Chile a sentarse en la Haya y ponerlo, nada menos, en el banquillo de los acusados.

Ya lo decía el militar y político alemán Otto von Bismarck, “…nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería…”. A tal punto que el engaño de Evo Morales -para exaltar el fervor patriótico en su beneficio personal- ha inventado una batalla inexistente. La batalla de “Canchas Blancas”, una fábula donde 500 bolivianos, durante la guerra del pacífico, derrotaron a 1500 soldados del ejército chileno.

Cuidado eso sí. No hay enemigo chico. El presidente Morales, ha mantenido, en todo momento, la iniciativa y libertad de acción, tanto en el nivel político como en el ámbito de las comunicaciones, engañando con su Plan de Decepción al más alto nivel de decisión de Chile, quienes -hasta ahora- solo han reaccionado al ingenio y astucia del líder de los aymaras y los quechuas. Algo que al Tribunal de la Haya, más que molestarle, pareciera serle simpático.

Mientras tanto, desde aquí en Chile, junto con casi suplicarle al Tribunal de la Haya que resuelva conforme al derecho internacional y, con una tibia unidad nacional, le seguimos dando duro a las Fuerzas Armadas y de Orden. Olvidándonos que son  las únicas capaces de revertir una derrota diplomática o impedir una loca aventura de Evo. Sabido es que, una guerra o un conflicto, no es otra cosa que la continuación de la política por otros medios. (Carl von Clausewitz).

Pero más preocupa cuando pienso en quién será el primero en sacar “el as bajo la manga”. Me refiero al tratado de 1929, ese del cual nadie quiere hablar. Ese que impide ceder territorios a Bolivia sin el consentimiento de Chile y Perú. Cuando eso suceda, me convenceré de que Evo Morales es la reencarnación de Sun Tzu.

¡Hasta la próxima!: ¿Existe la derecha y la unidad nacional?

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